Escritores

Published on Febrero 15th, 2017 | by Revista Minificción

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Patricia Nasello

Nació en Córdoba, Argentina, en el año de 1959, obtuvo el título de Contadora Pública por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC, 1983), profesión que nunca ejerció.

Publicó el libro de microrrelatos Nosotros somos eternos, Macedonia ediciones, Morón, Argentina, (2016) y su versión en ebook,  Ediciones Libros al Albur, Seviilla, España (2015), como así también el libro de cuentos breves y microcuentos El manuscrito, edición de autor, Córdoba, Argentina, 2001.

Miembro, junto a  y Sergio Astorga (México/Portugal), del Comité de Redacción de Brevilla, Revista de Minificción. Dirige Profesora Lilian Elphick (Chile)

Editora de contenidos de las primeras siete ediciones (la séptima permanece inédita) de Microfilias (sección Micros), Revista Electrónica de los Géneros Breves en Español.

Posee trabajos publicados en periódicos,  revistas culturales y antologías de cuentos,  soporte papel y digital tanto en Argentina, su país, como en España, México, Perú, Rumania, Venezuela y Bolivia.

Edita los blogs “Patricia Nasello microrrelatos” (textos propios),  “Piedra y nido” (V. V. A.A. minificciones) y “Rey Arturo, el hombre, el mito” (análisis de los núcleos históricos y literarios que disparan —dan nacimiento y nutren—  la leyenda artúrica).

Coordinó talleres de creación literaria en las siguientes instituciones: Centro Cultural de Alta Córdoba (2002/2004), Paseo de las Artes (2005), SADOP (Sindicato Argentino de Docentes Privados) secc. Cba  (2005/2012).

Algunos de sus microcuentos han sido distinguidos con traducciones al inglés, francés, rumano e italiano.

En Revista Minificción ha publicado:

Rechazo

Vimos al puma, llevaba tanto apuro que parecía una flecha dorada. Luego, todos los pájaros alzaron vuelo y la manada de vicuñas que apacentábamos se desbandó enloquecida. Después comprenderíamos que los animales, que se valían de ese conocimiento instintivo que nosotros hemos perdido, ponían distancia. Huían de ella antes de que los arbustos que la cubrían rodaran ladera abajo, las raíces estuvieran al aire como manos extendidas en un gesto de súplica. Antes de que también expulsase a los arroyos que la surcaban junto con millares de pequeñas rocas y terrones.

Lo primero en caer fueron los grandes bloques de hielo de la cima. Hasta aquel día habíamos vivido con la vista pendiente de su majestuosa figura, de su cumbre elevada. Las abuelas le pedían salud, los hombres buenas cosechas y las niñas casaderas el amor de un valiente. —Se cansó de nuestros ruegos. —Conjeturamos. Ahora ponemos sumo cuidado en mantener la vista baja. La desnudez de esa mole de piedra  nos incomoda, nos repele y avergüenza.

Nasello, Patricia. “Rechazo.” Revista Minificción 4 (2015). Impreso.

 

Yocasta de Tebas

Los hombres siempre respetan las leyes de los dioses, siempre que les convenga. Le convino a mi padre casarme con el rey Layo según se había estipulado. Y más tarde, le convino a Layo prestar oídos a aquel oráculo terrible y ordenar la muerte de nuestro único hijo. Pasé cada noche de las ciento noventa y siete lunas que siguieron a aquel momento atroz enferma de pena, rencor y odio; asqueada junto al monarca. Supongo que Layo habrá pensado, una luna atrás, que le convenía abandonar Tebas, diezmada por la esfinge, como nuestro lecho frío. Se dirigía a Delfos con el pretexto de hacer una consulta oracular cuando un viajante anónimo le dio muerte. Yo, sin que mensajero alguno hubiera llegado aún con la razón al palacio, lo supe. Sentía alivio, un alivio que a la vez era jolgorio, una alegría allí en mis partes íntimas, un renacer de mis entrañas. Como si hubiese presentido lo que ahora resulta, la ley por fin me favorece. La autoridad de los dioses, encarnada en esta ocasión en la persona de mi hermano, me impone como esposo al joven vencedor del monstruo que nos asolaba. Tan bello como sólo debe serlo Apolo en toda su gloria. Mi ciudad volverá a ser próspera gracias a su hazaña y, dada su juventud, seré yo quien mande en ella. Mi lecho conocerá la pasión y mi vientre dará a luz a tantos hijos como sea posible. No me importa hablar con desmesuras más propias de esclavas que de la reina que soy: me siento inmensamente feliz.

Nasello, Patricia. “Yocasta de Tebas.” Revista Minificción 5 (2015). Impreso.

 

Especie dominante

Engancha las zarpas delanteras en la baranda del balcón y observa la migración anual de los humanos. Antes era un espectáculo formidable verlos subir trotando por la avenida Chacabuco, la piel lustrosa, cientos de miles como un solo hombre, en dirección al parque. Sin embargo, y a pesar de la prohibición de caza que decretó el gobierno, cada año el número de presas —no se acostumbra a denominarlos de otra forma— disminuye. Ninguno carga una cría en la espalda y tampoco, según parece, hay hembras preñadas. Sólo se trata de unos pocos especímenes viejos, o tempranamente avejentados, que arrastran los pies. Aburrido, deja el balcón, da media vuelta, entra al departamento y enciende el televisor.

Nasello, Patricia. “Especie dominante.” Revista Minificción 8 (2016). Impreso.

 

 

Patricia Nasello Revista Minificción

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Summary: Semblanza de Patricia Nasello.


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Colecciona microrrelatos en lengua española desde 2014.



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